• Un paseo por La Orotava

    La Orotava

    Araotava era el nombre indígena de este fértil valle, que hoy alberga la ciudad de La Orotava en la isla de Tenerife. La amplitud del valle, 15 kilómetros, permite combinar en un mismo espacio, una animada ciudad, una zona agrícola dedicada al cultivo de plátanos y un área litoral dedicada mayormente al turismo.  Para conocer esta armoniosa composición lo mejor es alojarse en el Be Live Orotava, ubicado en Puerto de la Cruz y que sirve de enclave ideal para visitar las maravillas del Valle de La Orotava.

    Una visita por la ciudad de La Orotava debe comenzar por la ermita del Calvario, donde se guardan las obras La virgen de la Cabeza y San Isidro Labrador de Fernando Estévez, un escultor local de gran fama. Seguimos la ruta por la iglesia y el convento de San Benito, dos muestras del barroco tardío de Tomás Zerolo. En el interior de la iglesia bullen los decorados y el pan de oro, en un conjunto cuya pieza más relevante es el coro. El edificio adosado a la iglesia, el Convento, es hoy  la sede del Museo de Artesanía Iberoamericana, donde se exhiben más de 1.000 piezas de cerámica, incunables, actas históricas e instrumentos musicales de todo el mundo. Esta suerte de colección de artesanías a priori puede resultar confusa, pero representa el bagaje cultural de una tierra acostumbrada a la emigración. ¡Si están interesados en la artesanía local, la siguiente parada os entusiasmará! La casa Torrehermosa, una mansión de 1671, hoy convertida en sede de Artenerife, donde artistas locales exponen y trabajan.

    La iglesia de la Concepción, es la manifestación más pura del barroco canario en toda la isla, no en balde ha sido declarada Monumento Nacional. Fue construida en la mitad del siglo XVIII, gracias a las fortunas de los indianos canarios en Cuba. La fachada principal es una oda al vínculo que une Canarias y Latinoamérica. La planta de tres naves, con dos torres y un cimborrio son propias de la arquitectura barroca tardía. En el interior se exhiben tallas y retablos de gran belleza, entre los que destacan especialmente La Dolorosa y San Juan Evangelista de Luján Pérez.

    Luego, nos detendremos a visitar los viejos molinos de gofio en la calle Colegio. Con más de 300 años estos artilugios aún siguen ofreciendo sus servicios a muchos locales que traen sus pequeñas cosechas, para obtener el conocido como “oro canario”. En esta misma calle merece la pena visitar Doce Casas, una muestra de la arquitectura civil de las élites tinerfeñas. Estas casas con sus balcones constituyen el corazón de la ciudad y el mejor muestrario de su vida cultural. Para descansar de tan largo recorrido, finalizaremos con una visita al Jardín Victoria, un tranquilo espacio verde con terrazas que miran sobre la ciudad.

    Verónica Montuenga
    Verónica Montuenga
    Soy una viajera empedernida, me encanta conocer al mundo y sus culturas. He dado la vuelta al mundo dos veces y desde hace años me dedico a ayudar a viajeros a encontrar el destino perfecto y las vacaciones perfectas.

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