• El Canto de la Sibila en Mallorca

    Canto de la Sibila, Mallorca

    Cada 24 de Diciembre, prácticamente todas las iglesias de Mallorca ofrecen la conocida misa del Gallo o Maitines en catalán, con la peculiaridad de que en la isla se incluye el hermoso Canto de la Sibila. Esta tradición se remonta al mundo antiguo, donde las sibilas o pitonisas eran consultadas y veneradas por los pobladores de estas tierras para conocer el designio de los dioses. Con la cristiandad algunas prácticas paganas se asimilaron e introdujeron dentro de los ritos convencionales, para atraer a más fieles. En 1572 con el Concilio de Trento, esta práctica sería prohibida por el Vaticano, lo que la convertiría en una seña de identidad y libertad para los mallorquines. En 2010 el Canto de la Sibila fue declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, lo que lo ha convertido en uno de los reclamos culturales de la isla.

    Se dice que los mejores lugares para escuchar el Canto de la Sibila en Mallorca son el Monasterio de Lluc y en la Catedral de Palma, ambos muy cerca del precioso complejo Luabay Marivent. Aunque existe una idea común del Canto de la Sibila, cada parroquia tiene su propia tradición. En el Santuario de Lluc se lleva a cabo la ceremonia más purista de toda la isla. Aquí, la Sibila encarnada por un niño o niña canta desde la penumbra en estricto silencio y con ausencia de aplausos. Con la popularización de esta práctica muchas iglesias se han convertido en teatros improvisados, perdiéndose parte de la magia del espectáculo.

    Estas piezas musicales de origen medieval profetizan la llegada del Salvador y del apocalipsis. El Canto de la Sibila antiguamente era presentado por seis personas de un coro, pero en la actualidad todo el peso de la obra recae sobre una persona -usualmente una mujer y en algunos casos un niño o niña. Vestida con una túnica de ricas telas bordadas a mano, un casco y una espada en la mano, la protagonista encarna al ángel del Juicio Final mientras entona sus melodías. La música es grecolatina, el texto se canta en catalán y corresponde a los dos últimos capítulos del evangelio del profeta Joel versificados. Este espectáculo cultural único es el fruto de muchas modificaciones realizadas a lo largo de la historia y uno de los más interesantes en España. Una vez acabada la misa, los feligreses forman parte de otra tradición, un poco más mundana, la “xocolatada”. Una merienda con chocolate caliente y bizcochos, en la que no se hacen esperar los comentarios sobre la actuación de la Sibila de este año.

    Verónica Montuenga
    Verónica Montuenga
    Soy una viajera empedernida, me encanta conocer al mundo y sus culturas. He dado la vuelta al mundo dos veces y desde hace años me dedico a ayudar a viajeros a encontrar el destino perfecto y las vacaciones perfectas.

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