• Los menceyes: Los reyes de Tenerife

    1729041253_b3c1525ac2_o-700x459

    Antes de que la Castilla de 1496 conquistara la isla canaria, los guanches tinerfeños eran dirigidos por sus menceyes, los auténticos reyes de Tenerife. Los dirigentes de este pueblo canario, conectado con las tribus bereber, mantenían todo el poder religioso, militar y civil; además de convertirse en los dueños absolutos de las tierras chicharreras.

    En la actualidad es posible contemplar la representación escultórica de los últimos nueve menceyes de Tenerife y para ello hemos de trasladarnos al sur de la isla, concretamente al pueblo de Candelaria, en cuya plaza principal se alzan orgullosas, de espaldas al mar, las estatuas de los últimos nueve reyes tinerfeños.

    Cuando los españoles llegaron a Tenerife, a finales del siglo XV, la isla canaria estaba dividida en nueve regiones o menceyatos, a cuyo frente figuraba un mencey. Eran los hijos de Tinerfe el Grande, quien tras su muerte dejó como legado una parte de la isla a cada uno de ellos, a la vez que daba nombre a la isla.

    Los reyes del pueblo guanche, al igual que en algunas grandes civilizaciones jerarquizadas, mantenían la más extrema pureza de sangre, casándose entre ellos y, como en Egipto, llegando al matrimonio entre hermanos, con tal de no ‘manchar’ su dinastía.

    Fue tal su influencia, que muchas de las poblaciones de la Tenerife actual deben su nombre a alguno de aquellos grandes reyes que, si bien llegaron a existir, han llegado a nuestra época rodeados de leyendas y mitología.

    Lo cierto es que la estancia en Tenerife debería incluir la visita a la Plaza de Candelaria, para contemplar los grandes colosos guanches, cuyas figuras ofrecen un espectáculo visual impactante.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/Mataparda

    Mar Santiago
    Mar Santiago
    Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación como RNE, Diario16 Málaga o Agencia EFE.

    Leer más articulos de este autor

  • ¿Dejar un comentario?