• De Saïdia al Oasis de Figuig

    Figig

    Muchos viajeros que deciden pasar unos días en la estación balnearia de Saïdia, acaban su parte final de las vacaciones emprendiendo una ruta en coche, que les transporta hasta el Oasis de Figuig, un palmeral idílico fronterizo con Argelia y muy cerca de las Montañas del Atlas.

    Se han dedicado durante siglos al cultivo de dátiles y cereales, gracias a los manantiales subterráneos que convirtieron la zona en un auténtico vergel en mitad del desierto del Sahara.

    Allí residen en la actualidad alrededor de 15.000 personas que, básicamente, han hecho de la agricultura su sistema de vida. Se dividen en siete comunidades, agrupadas en siete ‘agram‘ o minipoblaciones, que se sirvieron históricamente de los materiales propios del desierto y el oasis para fabricar una suerte de moradas de adobe, con techo de palma o paja.

    Los agram se cerraban con murallas y puertas, que eran utilizados como sistema de defensa de la ciudad. Con el paso del tiempo y el crecimiento de cada agram, al final todos quedaron fusionados en una sola ciudad: la actual Figuig.

    El paseo hasta el oasis desde Saïdia bien merece la pena, porque Figuig siempre quedó excluida de las rutas comerciales; de hecho, aún hoy es una de las grandes desconocidas de Marruecos.

    Este aislamiento ha favorecido la permanencia de las costumbres y tradiciones más puras, de manera que el viajero debe prepararse para un viaje emocionante, una especie de máquina del tiempo, que nos devuelve al Marruecos de hace siglos.

    El palmeral es lo primero que se divisa a lo lejos, haciéndonos saber que nos aproximamos a nuestro destino, en el que hoy en día trabajan varias comunidades de científicos marroquíes y españoles, que intenta devolver la calidad al agua de sus pozos artesanales.

    Una agricultura más agresiva en los últimos años ha hecho bajar el nivel de agua subterránea, haciendo que ésta sea cada vez más salina. Los esfuerzos en este vergel del Sahara van encaminados a retornar a una agricultura originaria, más ecosostenible, lo que devolvería su pureza al agua.

    Imagen en Public Domain: Wiki/Aajaja

    Ana Pérez
    Ana Pérez
    Ha estudiado en distintos países y en varias lenguas, lo que ha marcado su carácter y ensanchado sus miras. Desde hace unos años orbita en la blogsfera como editora de contenidos.

    Leer más articulos de este autor

  • ¿Dejar un comentario?