• Jazz cubano, grandes músicos y enormes talentos

    jazz cubano

    Que la música forma parte del ADN de los cubanos es una cuestión innegable. El mestizaje de los habitantes de la isla y las continuas ‘invasiones’, desde los españoles a los norteamericanos, al margen de la herencia africana y el picor caribeño, hacen de Cuba la isla del ritmo y el son.

    Hasta el jazz es distinto, porque aunque sea un producto tan vinculado a los ‘enemigos’ imperialistas, lo cierto es que la magia del jazz les envenenó la sangre hace mucho tiempo, antes de la revolución y los jazzistas cubanos han tenido que sortear un antes y un después para poder seguir expresando su musicalidad.

    Fueron las películas negras de los años 40, rodadas por Hollywood y proyectadas en la isla en sesión doble por unos centavos, lo que comenzó a despertar la afición de tantos y tantos habitantes de Cuba.

    Luego, cuando mafiosos, políticos corruptos y fortunas descaradas convirtieron la isla en el ‘casino’ de EE.UU., las figuras del jazz mundial llegaban de Norteamérica para actuar y amenizar las veladas de tan ‘selecto’ público.

    No obstante, los cubanos hacían lo que podían por asistir a los conciertos de sus artistas favoritos y asimilaron este estilo musical dándole su propia impronta. Nacía el jazz cubano, con grandísimos músicos y enormes talentos.

    La revolución y el rechazo a todo lo que oliera al enemigo yankee, acabó por propiciar la prohibición del jazz en Cuba. Sin embargo, los amantes del género no pudieron nunca obligar a sus pies, a sus manos, a sus voces… a reprimir un arte que dominaban y les salía por los poros.

    Años después, el Gobierno de Cuba volvió a permitir que el jazz siguiese su curso en la isla, algo que nos ha beneficiado a todos los amantes de la buena música.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/Bruce Tuten

    Ana Pérez
    Ana Pérez
    Ha estudiado en distintos países y en varias lenguas, lo que ha marcado su carácter y ensanchado sus miras. Desde hace unos años orbita en la blogsfera como editora de contenidos.

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