• Marruecos y los encantadores de serpientes

    Encantador de serpientes de Marruecos

    El pueblo es pobre, no se descubre nada nuevo cuando hablamos de la mayoría de los países del continente africano. Marruecos, aunque esté al norte de África, no se libra de ello. Sin embargo, los marroquíes saben buscarse la vida y, conscientes de que el turismo es una de las principales fuentes de ingreso, no desaprovechan ninguna oportunidad. Es humano.

    Vender espectáculo es una de sus actividades más socorridas para conseguir el dinero que, día a día, permita subsistir a sus familias. Así, una pléyade de personajes de lo más variopinta, atrapa la atención del viajero.

    Músicos, aguadores, vendedores de té, rapsodas y cuentacuentos… se afanan por atraer las miradas de los extranjeros. No obstante, el éxito está asegurado para los encantadores de serpientes.

    Los podremos encontrar en cualquier lugar atractivo para el turismo, desde la fantástica Jamaa el Fna -la famosa plaza de Marrakech- hasta las estrechas calles de los zocos de Tánger.

    La música envuelve la escena, en la que el encantador de serpientes domina a la ‘bestia’ con el embeleso musical. Por supuesto, a estas pobres serpientes, en la mayoría de los casos cazadas de modo furtivo, se les suele cortar los colmillos y extraer las glándulas de veneno, condenando a muchas de ellas a infecciones y la muerte.

    Fotografiarse en Marruecos con un encantador de serpientes y el ofidio sobre nuestros hombros se ha convertido en una postal típica. No obstante, las leyes de un turismo responsable obligan a que tengamos en cuenta que esta actividad tan apreciada por los visitantes, es causa de maltrato animal.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/fiat.luxury

    Mar Santiago
    Mar Santiago
    Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación como RNE, Diario16 Málaga o Agencia EFE.

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