• El encanto de la jaima marroquí

    Jaima marroquí

    Viajar por Marruecos va a ofrecernos muchas oportunidades de disfrutar del ambiente único y cargado de encanto que nos depara el interior de una jaima. A veces resulta increíble pensar que se trata tan solo de una tienda de campaña, pero lo cierto es que la tradición bereber ha dotado a este espacio de un ambiente muy singular.

    La jaima o haima nace de la necesidad de los beduinos, de organización trashumante, de levantar su casa de forma rápida en mitad del desierto. Además de cumplir con las normas básicas de protección contra las inclemencias meteorológicas, la jaima también debía ser fácilmente transportable.

    Las primeras tiendas de campaña de los nómadas se fabricaron con los elementos más abundantes entre los pueblos bereberes: madera leñosa y piel de animales.

    Poco a poco y como cualquier hábitat para el ser humano, sus usuarios acabaron por estratificar el tamaño y los materiales según las necesidades de la comunidad e incluso de la casta social a la que perteneciera su ocupante.

    A lo largo de la historia, las haimas de Marruecos han ido desde la simple zulla, concebida exclusivamente como refugio; hasta la midrad, más fastuosa y especial para el uso y disfrute de los personajes más ilustres.

    Piel de cabra y de camello se combinan en una sucesión de capas que aíslan del frío y el calor y que consiguen, con el uso interior de alfombras y telas, dotar las jaimas de un ambiente muy apreciado por el romanticismo de los extranjeros.

    Desde luego, no podéis desperdiciar la ocasión de disfrutar de un sorbo de exquisito té verde con menta al abrigo de una jaima llena de encanto.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/tadd_debbie

    Ana Pérez
    Ana Pérez
    Ha estudiado en distintos países y en varias lenguas, lo que ha marcado su carácter y ensanchado sus miras. Desde hace unos años orbita en la blogsfera como editora de contenidos.

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