• La Medina Antigua de Tetuán

    Tetuán

    ‘La Blanca Paloma’ con ese sobrenombre apodaron los españoles del siglo XIX a la antigua ciudad musulmana de Tetuán, una villa marroquí que parecía salir del apareamiento cultural entre la vieja Al-Andalus y la moderna Europa.

    Andalucía y Marruecos se daban la mano a través de las aguas del Estrecho de Gibraltar y compartían casas encaladas, blancas y relucientes; trazados y costumbres; plazoletas y jardines.Aquella medina, un singular proyecto urbanístico con más de cinco siglos de historia, no podía ser más que Patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO.

    El norte de Marruecos se funde con el sur de España, en un armónico arabesco en el que no se sabe muy bien dónde termina Tetuán y dónde empieza Andalucía. Bañada por el mediterráneo, la región tetuaní, con más de 7.000 años de historia, tiene en su Medina Antigua la cristalización de la modernidad, que llegó por obligación, para acoger a los moriscos expulsados de la España del siglo XVI.

    Es cierto que la Medina Antigua de Tetuán es la más pequeña de cuantas existen en el país. Sin embargo, su interés se deposita en la extraordinaria fidelidad con que ha sido conservada, de tal modo que mantiene prácticamente intacto su intrincado trazado.

    El histórico encanto arquitectónico se ve aumentado, si cabe, con la presencia de artesanos y manufactureros, de vendedores ambulantes, profesionales y comerciantes que amenizan, con su intensa actividad diaria, el paseo del visitante.

    Ver, oler y disfrutar es cuanto debe hacer el turista en Tetuán, para conseguir trascender a una simple escapada de ocio por Marruecos.

    Imagen en Creative Commons: Flickr/Rui Ornelas

    Mar Santiago
    Mar Santiago
    Periodista y traveller, especializada en otras culturas y países en conflicto. Ha trabajado para importantes medios de comunicación como RNE, Diario16 Málaga o Agencia EFE.

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