• Varadero y las caracolas de Pablo Neruda

    Varadero

    Hablar de Pablo Neruda es hacerlo del mar sin ambages, como muchos otros poetas y escritores, el autor chileno mantenía una relación sensual, emotiva y de constante inspiración, que arrancaba a su pluma auténticas obras de arte de musa marinera.

    Las pasiones de Neruda fueron muchas: el activismo político, las mujeres, las letras, las caracolas marinas… Sí, el premio Nobel de Literatura sentía tal querencia por las conchas marinas, que llegó a recolectar más de 9.000 ejemplares, muchos de ellos en las playas de Varadero.

    Cuba era otra gran pasión del poeta chileno. Llegó a Varadero allá por los inicios de los años 40 del siglo pasado, dicen que de la mano de otro de los genios de las letras hispanas, el cubano Nicolás Guillén.

    Por la deliciosa arena de las playas matanceras, a orillas de ese Varadero incipiente, los pies del autor de los ‘Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada’, pasearon tardes y amaneceres, recogiendo caracolillos que, desde 1954, pertenecen a la Universidad de Chile por donación del artista.

    Aquel ilustre turista, caminaba horas y horas, con su camisa de cuadros, zapatos de invierno y una cesta de esparto a modo de maletín o nasa, donde iba guardando las caracolas que le engatusaban.

    Desde hace unos años, al margen de la colección permanente, la Universidad de Chile organiza exposiciones itinerantes en las que el curioso aficionado a la malacología, puede toparse con algunas piezas realmente curiosas que pertenecieron a Pablo Neruda. Entre ellas destacan la que le autografiara su amigo Rafael Alberti, la que le regalara el líder comunista Mao Tse Tung y, cómo no, algunas de las que recogiera en las playas de Varadero.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/yanickbedard

    Ana Pérez
    Ana Pérez
    Ha estudiado en distintos países y en varias lenguas, lo que ha marcado su carácter y ensanchado sus miras. Desde hace unos años orbita en la blogsfera como editora de contenidos.

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