• Dátiles y frutos secos de Marruecos

    Puesto frutos secos

    Son mucho más que un caramelo, aunque para el turista se trate de un bocado dulce, una especie de recompensa, algo parecido a un bombón. Los dátiles, los higos, los frutos secos de Marruecos han sido durante siglos la base de la alimentación para la mayor parte de los pueblos magrebíes.

    El bocado de la fruta seca, madura primero y deshidratada por los rayos de un sol de justicia después, suponía el plato principal para muchas familias que, al final del día y sobre la alfombra de una haima, compartían el alimento.

    Un puñado de dátiles y un vaso de aromático té de menta ha sido, durante miles de años, la forma tradicional en que se recibe y se agasaja al extranjero, para darle la bienvenida, calmar el hambre y quitar la sed del recién llegado.

    Hoy las comunicaciones y el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la pesca ofrecen otros soportes alimenticios. No obstante, el viajero de paso por Marruecos, podrá muy pronto convenir que en todos los zocos existen enormes puestos, dedicados a mercadear con montañas de variados frutos secos.

    En estos puestecillos ambulantes las mujeres adquieren kilos de distintas variedades de pan de higo, higos secos, albaricoques deshidratados, dátiles y frutos secos…  frutas que también forman parte de los más delicados platos de la gastronomía local y de los deliciosos placeres que nos depara la repostería marroquí.

    De hecho deliciosos guisos de couscous, pastelas y tajines resultarían sosos e inconcebibles sin la deleitosa presencia de estos sabrosos dulces naturales, que adornan y realzan numerosas y coloridas recetas del norte de África.

    Imagen en Creative Commons or Public Domain: Flickr/STUDIOTOBAGO

    Ana Pérez
    Ana Pérez
    Ha estudiado en distintos países y en varias lenguas, lo que ha marcado su carácter y ensanchado sus miras. Desde hace unos años orbita en la blogsfera como editora de contenidos.

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